He meditado un tiempo cómo contarles lo que ahora escribo. Podría hacerlo de forma aséptica y enlazar a otras webs que ya hablan de ello o tal vez hacer una colección de mis reportajes con ELAP (los del desierto) y dar por terminado el asunto.
Pero resulta que he decidido escribir unas lineas sobre el trabajo de unos amigos, antes que buenos arquitectos y además en mi web, así que no estoy obligado a seguir ningún libro de estilo ni doblegarme ante la tentación de redactar un ripio insoportable que les espante y separe de la obra de Alejandro y Eva.
Ya celebré públicamente otros éxitos anteriores de ELAP y ahora lo quiero hacer por partida triple:
Empezó el año con la publicación de uno de sus últimos proyectos, una pequeña guardería en Vélez-Rubio (Almería) en Arquitectura Viva, ocupando la portada, que si bien esto a nadie hace que su estado profesional varíe, si es cierto que el día que se recibe la noticia, el cielo (durante unos minutos) se ve de otro color. Que reconozcan en forma de publicación o de cualquier otro modo, el trabajo que se ha desarrollado durante años, es aún para cualquier persona que desarrolle una actividad creativa un regalo que compensa y endulza las amargas terminaciones de obras que estoy acostumbrado a escuchar de muchos arquitectos
Las dificultades profesionales por las que veo que pasáis (arquitectos), trato de explicármelas y me resultan muy difíciles de comprender. Sólo un amor infinito e incondicional a lo que hacéis (arquitectura) es lo que da sentido las innumerables horas no remuneradas que dedicáis a vuestro oficio. Así es en el caso de los arquitectos1 de los que hablo y se repite en muchos otros casos que conozco.
Además en una selección (supongo que incompleta, como todas las selecciones) que la Editorial Gustavo Gili ha realizado sobre arquitectos jóvenes, también reconoció que su trabajo era merecedor de ser seleccionado como uno más, que ejemplifican un nivel muy elevado y atractivo del futuro en muchos casos, presente en otros, de la arquitectura española.
Finalmente el detonante que me hace recopilar estos méritos en mi web, es el de haber sido reconocidos por una la editorial Arquitectura Plus, como el estudio más prometedor de arquitectura joven española. Otro reconocimiento más que viene de fuera del desierto y que les animará a seguir con su travesía particular de dunas, plásticos y algoritmos.
Finalmente, quiero destacarles una de las muchas desventajas que tiene vivir en el desierto2. Cada semana, entre ambos recorren 1442 kilómetros3, hasta sus respectivas aulas en la Universidad de Sevilla, Eva Luque y hasta la Universidad de Alicante, Alejandro Pascual. Al mes habrán recorrido 5768 kilómetros y en un curso lectivo de nueve meses 51912 Kilómetros. La circunferencia de la tierra es de 40074 Kilómetros4 y la vuelta al mundo se puede hacer en unos 25ooo Kilómetros5. Lo que me lleva a la estremecedora conclusión de que para dar clase, cada uno da la vuelta al mundo cada curso lectivo. En cierta medida soy alumno suyo al igual que cada uno de los privilegiados, sea en Sevilla o Alicante, con los que comparten cada semana lo mucho o poco que puedan llevarles del desierto.
Todo no iban a ser desventajas; vivir en el desierto les ha convertido en unos -arquitectos hardcore- (según ellos) y unos adeptos al bricoleur6, primero por obligación, y finalmente por devoción.
Enhorabuena beduinos.
- ELAP arquitectos “Los del desierto” [↩]
- Siempre teniendo en cuenta que hablamos del maravilloso desierto de Almería [↩]
- Cálculos realizados con la Guía Repsol, con trayectos Almería-Sevilla y Almería-Alicante [↩]
- El primero en calcular la circunferencia de la Tierra fue Erastóstenes (276-195 a. C.) Al calcular la diferencia en el ángulo de incidencia del Sol en el solsticio de verano en Syene (Egipto), donde vivía y Alejandría 7,2º (aproximadamente 1/50 de una circunferencia) y basándose en la distancia que separa estas dos ciudades, unos 770 km, multiplicó 50 por 770 y hayó el resultado de 38600 km. El real es de 40074 km. [↩]
- Dos estadounidenses consiguieron la marca. David Kunst, que recorrió 23.250 km por cuatro continentes entre junio de 1970 y octubre de 1974, fue el primero al que se le verificó la marca. Steven New man, que fue aún más rápido, tardó sólo cuatro años en recorrer 24.959 km, atravesando cinco continentes entre abril de 1983 y abril de 1987. El primero en conseguirlo, aunque la marca no esté verificada, fue George Schilling, también estadounidense, que inició la marcha en 1897 y la terminó en 1904. Arthur Blessitt de Florida asegura haber recorrido la distancia más larga: 50.559 kilómetros por siete continentes, desde diciembre de 1969 [↩]
- Según Lévi-Strauss: aquella persona “que trabaja con sus manos, utilizando medios desviados, no originales e indirectos por comparación con los del hombre de arte. El bricoleur se expresa con ayuda de un repertorio cuya composición es heteróclita y aunque amplio, no obstante es limitado; sin embargo es preciso que se valga de él, cualquiera que sea la tarea que se asigne, porque no tiene de ningún otro del que echar mano…”(1964:35-36)…. El bricoleur no es un artesano, ni un artista, ni un científico. No es un artesano en el sentido de tener una técnica determinada y unos instrumentos precisos para ponerla en práctica; tampoco es un hombre o una mujer de ciencia que tiene una teoría y a la luz de esa teoría interpreta, “dialoga” con su objeto de estudio tratando de “abrirse un pasaje y situarse más allá” (Lévi-Strauss, 1964:40). [↩]


